Las familias que pierden su vivienda por ejecuciones hipotecarias va en aumento y se habla ya de 300.000 familias en España que han perdido su vivienda al tener que dejar de pagar su hipoteca por la crisis. La mayoría de ellas era su vivienda habitual y el futuro que les queda es tremendo.
No hemos sabido medir los riesgos en la década anterior a la crisis, ayudados por los bancos que deseaban conceder cuanto más mejor. Se han firmado hipotecas sin posibilidades suficientes de ser amortizadas, ayudados por intereses muy bajos y periodos de amortización muy largos. Y los bancos se apoyaban en avales familiares y en el convencimiento de que la vivienda nunca bajaba de precio.